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Un poco de historia de la peluquería

Esta vez en este blog contaremos un poco de la historia de la peluquería, para nosotros es muy importante que todos estemos en la misma sintonía y entendamos que la peluquería es un arte y se ha moldeado a lo largo de la historia.

La peluquería no es solamente los peinados, cortes o tintes, son también las herramientas utilizadas como pinzas, depiladores, tijeras, espejos, cosméticos o agujas, además, gracias al cabello manipulado, podemos identificar razas, culturas y eras a lo largo de la historia de la humanidad.

Empezaremos por el antiguo Egipto, que fue la cuna de la confección de pelucas, pero a diferencia de lo que pensamos hoy, en ese entonces las pelucas eran un símbolo de superioridad. Las bailarinas y servidumbre, lucían su pelo natural.

Los egipcios tenían preferencias por el pelo negro, corto y liso, los griegos por el rubio crespo y largo. Si no se era rubio natural se teñían con jabones o aceites, tintes que venían de Fenicia, posiblemente los primeros tintes para el pelo de la historia.

Los griegos siempre lucieron barbas largas hasta que Alejandro Magno empezó a obligar a sus soldados a cortarla y así les siguieron los ciudadanos. Los filósofos, en cambio, se negaban a seguir esta regla y siempre portaron barba, por lo que la barba se convirtió en un símbolo de sabiduría.

Ahora, los primeros barberos de la historia aparecieron en el año 303 a.c, fueron formados en Grecia y llegaron eventualmente a Roma. Se les decía “tonsor” y sus actividades eran rasurar barbas, cortar cabello, teñirlos y cuidar las manos y los pies.

Bajo el reinado de Luis XIII, la peluquería se hizo más simple. Desaparecen los peinados altos y se empiezan a mostrar más naturales, y las mujeres comenzaron a cubrir su cabeza con velos largos.

El culto a la belleza personal renació, valga la redundancia, durante el renacimiento, pero ya no de forma extravagante sino práctica; las mujeres  arreglaban sus cabellos rubios naturales o tinturados en sus propias casas. Por el siglo XV los rubios venecianos marcaron tendencia y para conseguirlos utilizaban un gorro con huequitos por donde sacaban el pelo y aplicaban el tinte, luego lo secaban al sol y lo lavaban con cenizas y claras de huevo. Por este tiempo también aparecieron los postizos muy elaborados como los que hacemos aquí en el taller.

Con la revolución francesa, la sencillez se toma la peluquería, las pelucas exageradas y enharinadas eran totalmente prohibidas, pues a la gente se le hacía inconcebible el desperdicio de harina habiendo tanta gente muriéndose de hambre y además, se consideraban una completa falta al principio de la igualdad.

En este tiempo, las mujeres empiezan a lucir sus cabellos naturales, y en peinados adaptados de la antigüedad “a lo Cleopatra” o “a lo Plotine”, también por esta época nace el corte de cabello muy corto por primera vez en la historia de la civilización occidental: el corte “a la titus”.

En este periodo, la peluquería empieza a profesionalizarse y a ser reconocida en la sociedad, las exigencias de los franceses en el siglo XIX son tan grandes que es el mismo pueblo francés el que le da la importancia a este oficio. Las fronteras entre la burguesía, la moda y las tendencias se desvanecen y eso le da cabida a un público más amplio.

Volviendo al corte “a la titus”, este marcó una actitud distendida y ofrece a la mujer una libertad hasta ahora desconocida. Otros estilos de cortos, nacieron por esta época: corte “a la Brutus” o “a la Caracalla”

Por aquí las mujeres vuelven a cuidarse la apariencia como antes con exfoliantes y cremas para  ocultar las arrugas. El maquillaje es muy natural y suave, la paleta consta de grises verdes y azules.

Podemos decir que la artesanía con cabellos nace en el momento en el que el peluquero de María Antonieta le propone guardar los cabellos de ella y de su hijo para hacer alguna joya, luego de que sufriera una caída importante post-parto y también por  causa del uso de pelucas. Desde aquí ya casi todo se hace con pelo, las mujeres decoraban sus casas o hacían pequeños artefactos con el pelo, también se hacían cuadros.

Por este tiempo se inició la compraventa de cabello y generalmente el acto de cortar el pelo se llevaba a cabo en ferias o mercados porque era una buena ocasión para reunir a la gente, el barbero ponía los cabellos en la entrada de sus puestos y la gente hacía el intercambio de su pelo, por dinero. Las mujeres pobres eran las que acostumbraban más a este tipo de intercambios por dinero; ¿Se acuerdan de Les Miserablès?

El siglo XX está marcado por la introducción de los progresos tecnológicos asociados a productos cosméticos y  utensilios usados en peluquería. La fusión de la moda y la peluquería se empieza a evidenciar en la publicidad y en el cine. De 1910 a  1920 comienzan a aparecer aparatos de permanente caliente, lo que ofrecía rizados duraderos. En esta época también surgen los primeros secadores de pie.

Las primeras estrellas del mundo lucían pelo oscuro, piel clara y cabello corto, a lo que llamaban femme fatale, al estilo del peinado que hizo famoso a Coco Channel.

Con la primera guerra mundial, las mujeres tuvieron que adoptar un tipo de estilo  más cómodo y ligero gracias a que se vieron obligadas a buscar trabajo. Aquí es cuando la mujer empieza a lavarse el cabello, depilarse las piernas y las axilas, pintarse las uñas y a usar desodorante.

En los años 50 los peinados cortos  se introducen como una elegancia refinada, corte al estilo Jaqueline Kennedy, también se encuentran pelos cortos, largos y semirecogidos. Los hombres empiezan a lucir pelos largos, lo que significa una revolución en el aspecto personal. Todas estas influencias americanas seducen a Francia y las tendencias se imponen a nivel social y cultural. Los años 70 están marcados por los contrastes, la imagen se libera tanto que se exageran los detalles: las cadenas se convierten en joyas, llegan los tatuajes, los pelos de colores con combinaciones nunca antes vistas y juegos de texturas y longitudes. Así como nos gusta aquí en el taller. 

Aquí ya la permanente se va haciendo a un lado y llegan los cabellos lisos, todo esto influenciado por las estrellas del pop y del rock. Aparece el volumen que se obtiene con laca y las mechas. Los recogidos necesitan volumen, lo que da paso a que se introduzcan las pelucas y los apliques.

Ya en los 80, la moda no obedece a nada, todo está permitido, todo es todo; pelo corto o rapado, andrógino, agresivo, rizado, liso, con o sin volumen, capul recto o despuntado, texturas y extensiones (naturales o sintéticas) todo se vale para conseguir lo que quieres y la industria responde perfectamente a la demanda con artefactos que le permiten a la peluquería cumplir los objetivos.

De aquí en adelante, todo es leyenda, los artistas del pelo vamos adquiriendo técnicas propias para proponer diferentes estilos de pelo y seguir ampliando este mundo de la peluquería que propone tanto.

Bibliografía: Art Coiffure. The Raffel Pages collection

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